…las grandes crisis de la economía argentina -de 1975, 1989 y 2001; las que por su envergadura empequeñecieron a las restantes- siempre tuvieron un fuerte elemento político en su desarrollo.
Estas tres crisis las recuerdo.
Allá por el 75, estudiaba en la técnica, y recuerdo que no conseguíamos azúcar, papel higiénico, nafta, aceite, etc. Por esos tiempos los autos llegaban a las concesionarias desarmados, sin neumáticos, sin radio, sin algún asiento, sin crique, sin auxilio, recuerdo un R12 que llegó con el motor en el baúl, y apoyado sobre sus llantas, se armaban con partes de otros autos y se entregaban lo mejor posible, como no había alternativas, los compradores se iban contentos, porque habían logrado conseguir un cuasi auto. Por ese tiempo me dedicaba a la fotografía, y cuando cada mes compraba “Revelador” (Que antigüedad) le calculaba el precio con lo que había pagado el mes pasado más un 30%, a veces me quedaba corto y otras me alcanzaba y volvía contento a casa. Cosas importadas eran ciencia ficción. Todos los días explotaban bombas, y había secuestros.
En la del 89, me estaba por recibir de ingeniero, trabajaba en una empresa multinacional y cobraba un muy buen sueldo comparado con lo que se cobraba en otros lugares. De pronto nos comenzaron a pagar cada 15 días, el banco te daba un 200 o 250% de interés mensual por un plazo fijo. En dólares estaría por el orden de los 100/150 por mes, con un esfuerzo importante lograbas comprar 50 (paralelo o negro se llamaba) para ahorrar algo. (Recuerdo un extranjero que trabajaba con nosotros y cobraba 6000 dólares por mes, el tipo era un bacán acá, no se quería ir…). A algunos compañeros los garcaron con los plazos fijos, y yo contento porque no tenía…
En la del 2001, nacía mi tercer hijo. Con los plazo fijo que te “pesificaban” a 1.4, podías comprar (Con un cheque de caja, para lo cual te tenías que comer unas colas INCREIBLES) un auto cero km, o alguna propiedad, todo era un caos. Yo tenía unos pocos dolares en una caja de ahorro, por unos días te dejaron sacar 100 0 200 por día. (A pesar de la ley de intangibilidad de los depósitos, etc.) Se impone con fuerza la tarjeta de débito. De hecho compré varias cosas que no eran prioritarias con tal de no perder los dólares, freezer, Casetera (Otra antigüedad…), una play, televisor (todo con débito) y nos fuimos de vacaciones, solo parábamos donde había débito, y así liquidamos los ahorros de varios años, las rutas estaban desiertas y había lugar en todos lados… Los insumos importados donde trabajaba no se conseguían, no había como pagarlos, todo estaba detenido, no había precios, etc. Quería vender un auto usado y resultaba imposible conocer su valor.
Ninguna crisis es igual a otra, pero todas se vieron venir, y si bien nunca pude adivinar el momento de su llegada, uno intuía (en realidad los hechos forman la intuición) que algo estaba por pasar y no sabíamos que, ni en que preciso momento. Lo que sí es común a todas las crisis es que sistemáticamente, los gobernantes de turno nos decían que nada iba a pasar, por citar algunos ejemplos el que apuesta al dólar pierde, el que puso dólares recibirá dólares, etc.
Entonces está claro porque, en situaciones complicadas, no le creemos a los políticos y/o economistas
También está claro que nos refugiamos en el dólar cuando “intuimos algo” No para ganar dinero sino para perder un poco menos (Y esto debiera saberlo Cristina y Moreno), No nos interesa que el plazo fijo nos dé más ganancia que el dólar.
Entonces si ahora hay fuga de dólares (creo que no tenemos duda de esto), estamos intuyendo algo y no importa lo que nos digan quienes nos gobiernan, lo seguiremos creyendo.
Tampoco podemos predecir qué y cuándo pasará, pero sí, que algo pasará.
Los hechos que forman la intuición están: Mil ejemplos tenemos de que la plata no alcanza, (el último es la habilitación de usar las pocas reservas que quedan en el banco central para lo que sea necesario, y si se quiere, para mí, el primero fue el vaciamiento de lo que fueran las AFJP). En realidad, estamos gastando más que lo que tenemos (Y ni siquiera nos estamos capitalizando con Rutas, Redes eléctricas, pozos petroleros, escuelas, hospitales, trenes, etc.).
Dos ingredientes de esta nueva crisis que se avecina son, primero, la permanente política de confrontación que genera el gobierno entre todos nosotros, enojándonos unos con otros por las Malvinas, por los subtes, por los sueldos, por lo que sea; y segundo las mentiras, sin límite y desvergonzadas (INDEC, ajuste fino, no hay delitos, sobra la Nafta, etc) inculpando a quien sea con tal de sacarse el lazo.
Lástima que se hayan desperdiciado muchas grandes oportunidades que nos da este rico país, podríamos estar exportando mucha más carne, trigo, electricidad, combustibles, e importando turismo (Sin el fantasma de la inseguridad, que tampoco existe según CK)
Como será esta crisis (Cris…sis)? Quién sabe?, Espero que sea rápida por lo menos. Lo peor que podría pasarnos es que caigamos lentamente.
Una justicia autónoma, “justa”, rápida y eficiente es una manera de comenzar con el cambio que necesitamos, quizá haya otras.