La empresa es como un restaurante, con treinta mesas, atendidas por 900 mozos. (jw.: Si bien la cantidad de pilotos es una exageración no es lo mismo comparar con un restaurante, porque un mozo puede atender cuatro o cinco mesas a la vez, y un piloto, solo puede manejar un avión, pero la analogía está buena)
Los técnicos que desarrollaron el informe se referían a la cantidad de pilotos que tiene la línea de bandera nacional. En la actualidad son 1.100, con 34 aviones. Eso da un promedio de 32 pilotos por aeronave. “Es una locura”, graficó a PERFIL un funcionario del Gobierno nacional. “Como una exageración, tiene que haber 15 pilotos por aeronave”, explicó.
Desde que AA volvió a manos del Gobierno, la cantidad de pilotos aumentó al menos dos veces. Perciben un sueldo acorde al mercado internacional, que oscila entre los 10 mil y los 15 mil dólares, más viáticos, días de descanso por huso horario que pasan en vuelo (por ejemplo, a Madrid, lograron que la ruta fuera de 12 husos horarios cuando en realidad son 11 los que se pasan), se alojan en hoteles cinco estrellas, tienen autos alquilados, y la perla más extravagante: consiguieron que un taxi los pase a buscar por la casa para ir a trabajar y su horario empieza a correr desde que se suben al coche.
Si el viaje se demora, se excusan diciendo que por tres minutos el vuelo no puede salir por “normas de seguridad”. La gran diferencia con otras aerolíneas es que todos estos gastos ahora los financia el Estado. Se depositan casi 2 millones de dólares por día para la línea de bandera. En total, desde que se hizo cargo el Gobierno, se invirtieron en la empresa alrededor de 2.100 millones de dólares. El propio Mariano Recalde, actual presidente, advirtió: “La mayor parte del dinero se va en sueldos”.
Hoy, Aerolíneas tiene seis flotas. Posee tres Jumbos, siete Airbus 340, catorce 737-700, siete 737-500 y tres MD. Hacen casi tantas rutas internacionales como nacionales, lo que claramente es perjudicial para la empresa.
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